LOS SENTIDOS III – EL TACTO

El tacto es el sentido que permite apreciar las formas y las cualidades superficiales de los objetos y, con ello, nos aporta la posibilidad de llegar la mundo de lo tangible. Pero cuando se habla de percepciones táctiles, no sólo hay que referirse a las cualidades de forma, superficie, consistencia o dimensión, sino también a la temperatura, peso, humedad y cualidades de dolor.

Además, las percepciones táctiles no se reducen sólo a las localizadas en la mano o las yemas de los dedos, aunque el papel de éstas es fundamental. Los receptores de este sentido se encuentran distribuidos por toda la piel del cuerpo. Por ello se considera que es el primer medio de comunicación, ya que es un sentido que se desarrolla cuando el feto está en el útero por ser la piel el más antiguo y sensible de nuestros órganos.

La piel cobra especial importancia en las primeras vivencias del/a niño/a con la madre durante la lactancia y por esta razón es también considerado una primera forma de comunicación.

Para el estímulo del tacto basta con dejar manipular pero también hay que saber qué objetos o materiales son más favorecedores de su evolución. Se puede crear un tablero de texturas, en el que los/as niños/as puedan tocar diferentes texturas. También se les puede dar papeles distintos: por ejemplo, papel pinocho, papel celofán, papel cebolla, papel de seda… y que así puedan experimentar con ellos tocándolos y observando mediante el tacto como cambian sus cualidades, sus formas, sus pesos…

Los muñecos con algún tipo de vibración también ayudan a estimular el tacto, al igual que las pelotas de diferentes tamaños y texturas. Cepillos, esponjas, y otros muchos objetos que encontramos a nuestro alrededor, pueden ser muy útiles para la estimulación táctil.

Si no se dispone de espacio para crear un tablero de texturas, pueden realizarse tarjetas de tetxuras como las que fabricamos y compartimos en febrero, que además permiten más sencillamente su transporte y poder llevárnoslas donde queramos.

Por otro lado, la comunicación afectiva es tanto o más importante en la estimulación táctil que el hecho o los actos de tocar y manipular diversos materiales, por lo que se le debe dedicar tiempo a las caricias, los abrazos, los masajes…

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