LOS SENTIDOS I – La vista

A lo largo de este mes de abril, vamos a ir realizando una serie de entradas en el blog en las que abordaremos el desarrollo de los sentidos y os propondremos algunas actividades para favorecer y estimular cada uno de ellos.

Para comenzar, y dado que vivimos en un mundo muy visual por todos los agentes que nos rodean gracias a la digitalización y el incremento de las pantallas, vamos a tratar el sentido de la vista.

La vista se entiende como un proceso mediante el cual el organismo percibe y distingue las radiaciones luminosas, diferenciado la forma y el color de los objetos que lo rodean y creando una imagen tridimensional de los mismos. La visión supone, por tanto, una importante fuente de experiencias y conocimiento del entorno y de una misma. A partir de ella y con un tratamiento estimulante desde las primeras etapas, se favorece el desarrollo de la mayor parte de las capacidades y habilidades motrices, ya que la gran mayoría están condicionadas por la visión.

Para trabajar el sentido de la vista se una de las acciones más importantes que podemos llevar a cabo las adultas es poner a disposición de peques diferentes objetos que ayudarán a trabajar de forma indirecta, mediante la interacción del/a menor con el objeto, los diferentes aspectos del sentido visual: percepción del tamaño, del movimiento, de la figura y el fondo, del todo y sus partes, de la profundidad, etc.

Si queremos trabajar de manera más directa la estimulación visual, el espacio debe adecuarse para la misma de tal manera que en él encontremos muchas luces diferentes en cuanto a colores y formas se refiere. Pueden ser útiles las luces de los adornos navideños que, además, suelen ser intermitentes, lo que genera más expectación y estimulación en peques. Los espejos también ayudan mucho a la estimulación visual, con ellos pueden observar a través de los reflejos y experimentar con las imágenes y efectos luminosos que se generan. Es bueno preguntarles qué ven en el espejo y que descubran que la función del espejo es reflejar una parte de la realidad desde una perspectiva, que varía según la posición nuestra con respecto del espejo y de éste con respecto del objeto reflejado.

Otra de las actividades que podemos realizar con peques en casa o en la escuela es disponer varios recipientes, unos más transparentes, otros más opacos, con agua u otros líquidos. Esto también favorece la estimulación de la vista, ya que pueden observar el movimiento del líquido, tocar el agua, traspasarla de un recipiente a otro con ayuda de otro recipiente y distinguir tamaños, colores, formas, profundidad, etc.

Otro elemento muy recurrido para este tipo de estimulación sensorial son las burbujas y cualquier objeto que las incluyan (lámparas de lava, máquinas de burbujas, peceras de agua caliente…). Pueden utilizarse, por ejemplo, pomperos, utilizar jabones y colorantes diferentes, etc.

Se trata de crear espacios estimulantes y que las familias y profesionales de la educación podáis ver que existen multitud de materiales muy beneficiosos a nuestro alrededor para favorecer la evolución y el desarrollo de las/os más peques.

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