Todos los días son 8 de Marzo

Escribo este post ahora que se acerca el final de un mes en el que se multiplica mi trabajo y me surgen entonces pensamientos, ideas, sentimientos y contradictorias… Por una parte, la alegría de ver cómo ha aumentado la lucha por los derechos de las mujeres y los avances del movimiento feminista. Por otro lado, la rabia, el enfado y la pena que me embargan al ver la desidia y las pocas ganas de seguir haciendo durante el resto del tiempo, como si la cuestión de alcanzar una igualdad real fuese cosa de vindicar o reivindicar un solo día o un solo mes.

TODOS LOS DÍAS SON 8 DE MARZO, o al menos, deberían serlo.

Considero que debemos incorporar a nuestras vidas todo lo que se pone de manifiesto y “sobre la mesa” durante este mes que no solo nos trae la PrimaVera, sino también las manifestaciones, la unión, la sororidad, la ocupación de las calles y de las noches, porque también son nuestras… Debemos mantener este espíritu todo el año. Me consta que muchas lo hacemos, pero también que en general, desde los medios, los organismos públicos, etc., se acaba quedando en papel mojado, en un compromiso reducido, en un espacio insignificante en sus agendas y su día a día.

Escribo este post como un llamamiento a no seguir permitiendo que la igualdad quede relegada a un día o una semana o un mes, una plegaria a que vivamos todos los días ejerciéndola y vindicándola, a no callarnos, a gritar y a permitirnos hablar cuando debemos hacerlo, a defender nuestros derechos y a defendernos en privado y públicamente, y a seguir transformando nuestras vidas y, por ende, la sociedad en que vivimos, para que a las futuras generaciones les quede un mundo más justo y equitativo.

TODOS LOS DÍAS SON 8 DE MARZO, o al menos todos los míos…

 

Virginia González Ventosa.

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